lunes, 7 de julio de 2008

EDUCACIÓN: Entre la Hamburguesa 2.0 y el sándwich de potito



La irrupción de nuevas tecnologías en el terreno educativo es un tema de gran importancia al que sin embargo, y a mi parecer, no se le ha otorgado los espacios necesarios de modo que se convierta en un tema para debatir entre la opinión pública. Como tantos otros casos, este pasa a ser discutido en grupos reducidos que finalmente son quienes deciden qué y cómo educar a los chilenos. Porque si estamos hablando de lo pedagógico y lo laboral del asunto, ¿no deberían entonces estar incluidos como protagonistas del debate padres, apoderados, estudiantes y profesores? Quizá algunos sí lo estén, pero seamos francos, son elites minoritarias.



En fin, otro tirón de orejas para, entre otros, quienes manejan los poderes fácticos del país. Entre ellos los medios de comunicación masiva, los cuales, teniendo el poder para poner sobre la palestra pública estos temas, no lo hacen. Y aquí podríamos comenzar un interesante análisis, aunque un poco trillado, sobre por qué no lo hacen. Pero esa ya es harina de otro costal.



Sin embargo antes de entrar en tierra derecha, debo decir que el tema central del trabajo, nuevas tecnologías en la educación, puede llegar a ser un tanto ambicioso y soberbio considerando la insoslayable brecha tecnológica en Chile. Quiero decir que pretendemos discutir sobre cursos por internet cuando sólo un 10,2% de la población más humilde tiene acceso a la red. (1) ¿Será ésta la manera más adecuada de avanzar hacia el desarrollo?



Pero dejando de lado las utopías comunistas de que las decisiones sobre la educación las discuta el pueblo…Vamos a lo que nos convoca.




(1) “Cultura y tiempo libre” Informe anual 2005. Instituto Nacional de Estadísticas. Chile.



(sigue más abajo. son 4 partes)

¿Democratización o commodities?

Para comenzar quisiera aclarar(me) el concepto “commodities” que significa en castellano mercancía. Un producto destinado a uso comercial. (Ah! Cierto que hablamos sobre educación).



Entonces, tenemos dos tipos de democratización de la educación, según plantea Gabriel Kaplún. Por un lado aquella “commodity”, una mercancía que se comercia al por mayor, irrisoriamente podríamos decir, igual para todos, y por otro lado aquella que pone énfasis en la diversidad.



“Si a todos nos toca lo mismo (como es el primer caso) hay commodities educativos que pueden ser distribuidos”. A mi parecer, esto se puede dividir en dos tendencias por una parte tenemos la hamburguesa triple del Mac Donald´s con mucho queso, palta, tomate, y carne y por otra al clásico y nunca bien ponderado sándwich de potito. En definitiva, un tipo de educación a la que puede acceder un grupo limitado y la otra, la de galucha. En una es válido discutir sobre las nuevas tecnologías y en la otra se debe primero arreglar las salas para que no se inunden.



Concentrémonos en la problemática pedagógica que aborda el texto “Sociedad de la Información”



Existen varias teorías que tratan desde distintas perspectivas el tema de la educación. Por un lado tenemos aquellas donde el conocimiento es considerado un elemento exógeno, donde los alumnos son simples receptores de información. Y por otro, están quienes conciben el aprendizaje como un proceso que realizan los educandos por sí mismos, de índole endógena.



En la primera situación, donde el conocimiento viene desde afuera, el uso de las nuevas tecnologías facilita esa transmisión de contenidos. Pero para destacar los pros y contras debemos ser realistas y analizar también el escenario en que nos deja la tecnología.

Un acercamiento a nuestra realidad

Hoy el acceso a la información de manera rápida, cercana y fácil, es desmedido. Sin embargo, esta puerta que nos ha abierto internet no necesariamente nos lleva por un camino seguro, pues si bien tenemos la certeza de que la información está ahí en el ciberespacio, no la tenemos sobre su nivel de veracidad. He aquí uno de los riesgos. El hecho que los estudiantes tengan a un solo clic la información necesaria para la tarea no será positivo en la medida de que el joven ignore los mecanismos correctos y necesarios para leer, procesar y filtrar esta información, de otro modo el objeto de las tareas se verá bruscamente desprestigiado pues la abulia puede llevar al alumno al clásico ( y a veces salvador) copy paste. Para evitar estas situaciones es necesario educar, abordar las nuevas tendencias tecnológicas desde una perspectiva pedagógica dinámica.

En este contexto podríamos pensar que la tecnología va en directo perjuicio de la iniciativa personal, el afán investigador y la cercanía con los libros (de papel, no virtuales). Pero siempre va a depender de los usuarios.

Lo cierto es que, como en todo, también existen beneficios y en este caso son múltiples. Entre los que encontramos: la masificación de programas educativos y el fácil acceso a ellos a través de la red, la posibilidad de editar y distribuir a menor costo materiales pedagógicos, la posibilidad de hacer cursos a distancia sin la presencia necesaria de un profesor, entre otros.

El profesor v/s la tecnología



Quisiera detenerme en este último punto. En la opinión de Kaplún “lo que sí puede cambiar es el papel del docente (…) pues empieza a ser reemplazado por otros transmisores aparentemente más eficientes”.


Entonces cabe preguntarnos ¿será capaz la tecnología de reemplazar el rol de un profesor?
Para responder a esta interrogante quizá sea bueno recordar la irrupción d ela tecnología en los medios de comunicación. Cuando se inventó la radio, muchos creyeron que el teatro desaparecería, así también ocurrió cuando apareció la televisión que supuestamente reemplazaría a la radio y más tarde fue internet dejaría en el olvido a los libros y periódicos.
La historia nos ha demostrado que las distintas tecnologías pueden convivir en un mismo espacio y tiempo. ¿Por qué si los distintos avances tecnológicos pueden entenderse entre ellos, el ser humano no podría ser capaz de hacerlo con sus propios inventos? Al parecer, hasta hoy, lo hemos hecho bien. ¿Por qué este escenario debería cambiar? No debemos olvidar que la tecnología está al servicio del ser humano y no viceversa. Un aparato inerte jamás podrá desplazar la labor humana porque necesita de esta para funcionar. A menos que se cumpliera la profecía de Will Smith en I robot.


Los más optimistas, y la posición a la cual adhiero, dicen que los CD´s y las Webs se han convertido en un excelente complemento – sólo eso – para los docentes en su labor educativa. Y que continuarán en este camino, al servicio de nosotros.